martes, 16 de julio de 2024

LA HISTORIA DE LA DANZA DEL TORITO DE ROMITA

La historia de la Primer Danza del Torito de Romita o El Toro de Romita, se remonta a principios del siglo XIX, cuando un joven Felipe Rodríguez Domínguez comerciante de semillas y cacahuates se topó con un herrero y artesano que se encontraba tallando una máscara de madera patol a las afueras de la Hacienda de La Laja, de donde era peón; Don Felipe le preguntó a este herrero acerca de esas máscaras que tenía ya talladas y del para que las hacía, a lo que el peón le respondió que eran para una representación que se hacía recordando una desgracia que había ocurrido hace tiempo en una fiesta de saca cosecha a la que había concurrido mucha gente de la región:

Durante la fiesta, que se había hecho en grande y a la que había concurrido mucha gente, en uno de los corrales se encontraba un toro que enbravecido por los ruidosos festejos, por el hambre o sabrá Dios que cosa, logró salirse de su corral y llegó a donde se encontraba la gente festejando, causando gran alboroto y susto entre los invitados....
LA MULITA La mulita representa a un peón de confianza en la Hacienda, bajo las órdenes directas del caporal, su máscara tiene un gesto noble y amable que indica que siempre estaba dispuesto a colaborar, éste personaje representa también a la gente trabajadora del campo, el color moreno de su máscara simboliza el mestizaje; la mula era fruto de la mezcla de una yegua y un burro, así como la persona mestiza que era la mezcla de sangre española con indígena. Este personaje sale montando su mula, (ya que por ser mestizo no se le otorgaban muchos privilegios) Y trata de arriar al toro con su vara pero no lo consigue. Se decía que el pecado de la envidia habitaba en él, ya que quería vivir como sus patrones. Vestido de negro y montando su mula blanca moteada de negro hecha de patol, la mulita sale de la escena al ver entrar a su caporal.

EL CABALLITO

Representa al caporal de la Hacienda, muy cercano al hacendado y mano derecha del mismo, sale a auxiliar a su peón haciendo gala de su destreza en charrería, con cuarta en la mano y chaparreras de piel de chivo encima de su pantalón de charro. Su máscara evoca los rasgos de los españoles de la época, tez blanca y bigotes bien arremolinados, con facciones serias y de mando en su rostro. De vestimenta más elaborada y fina, de pasos firmes y decididos, el personaje sale con mucha seguridad a intentar domar a la bestia pero no consigue más que evitar cornadas. Por ser alguien bien acomodado, se le relaciona con el pecado de la avaricia, ya que este tipo de personas siempre quieren más de lo que ya tienen.

LA MARINGUÍA

Era el ama de llaves de la Hacienda, una señora muy bonita, ella organizaba todas las actividades de la Hacienda ya que el hacendado le tenía total confianza. Era muy guapa, elegante y esbelta, la más bonita de la región; usa vestido floreado, medias de popotillo y huaraches de plástico, usa una mascada y un mandil de para sus labores, también lleva un rebozo y un sombrero adornado con flores. Se dice que se asustó mucho al toparse con el toro pero que supo llevar la situación, mantuvo la calma y con su mandil trató de controlar al animal, lo que al parecer funcionó ya que es el único personaje al que el toro no intenta cornear. Existía el rumor de que andaba con el hacendado, por eso la relacionaban con el pecado de la Lujuria.

LA BORRACHA

Era una señora que le ayudaba a los patrones con los quehaceres de la hacienda y la maringuía era su patrona, tenía una hija que la gente decía era del hacendado, de quien ella había estado enamorada muchos años, se cree que la causa de su vicio era por el despecho que éste le ha causado. Cuando sale el toro ella ya estaba bien entrada en su bebida, muy enfiestada, cuando se encontró con el toro intentó imitar el baile de la maringuía, pero era tanta su embriaguez que el toro logró embestirla, tirarla al suelo y causarle muchos daños, entre ellos, arrancarle una oreja. Su hija al ver esto, sale corriendo a su rescate para sacarla de ahí, llevándosela en sus espaldas; la muñeca que trae consigo es para representar esta escena. Por su vicio, se le relaciona con el pecado de la Gula.


EL JOROBANTE

Le decían Jorobante por la joroba que tenía en su espalda, producto de tanto trabajar sentado detrás de los escritorios; era el de las finanzas del hacendado, hombre elegante y refinado, siempre bien vestido con traje de cola de pingüino y sombrero de copa alto, siempre con su bastón, como símbolo de sabiduría y con el cual intentaba distraer al toro, con bailes suaves y elegantes. Su máscara es la única que no está hecha de madera de patol, sino de cuero y el "moco" que cuelga de ella simboliza la enfermedad que trajeron los españoles ya que este personaje siempre se encontraba catarriento también.
Cuando intenta controlar al toro y viendo que no lo consigue, pega un grito de miedo que le causa el animal. Como era una persona muy floja  para las labores cotidianas, decían que personificaba al pecado de la pereza.

EL DIABLO

El capataz de la hacienda, un hombre muy malo y cruel, con facultades para mandar a todos, hombre con poder, muy grosero que gustaba de humillar a todos los trabajadores; todos le tenían mucho miedo a él y a su chicote ya que con el azotaba a los animales y a los trabajadores por igual, por eso le decían "El diablo". Él era quien había ordenado a la mulita a salir a controlar al toro y viendo que no pudo, mandó al caporal. Y tras varios intentos de los otros sin lograr arriar al toro, decide él mismo entrar y haciendo tronar su chicote les grita a todos demás: "¡ahorita les voy a demostrar!" enfrenta al toro, retándolo extendiendo sus brazos, hacéndole fintas y esquivando cornadas. Es la personificación del pecado de la soberbia. Su traje color rojo y verde, simboliza la dualidad del hombre.

















































jueves, 13 de junio de 2024

BREVE HISTORIA DE ROMITA

Romita de Liceaga, Guanajuato, se remonta en la historia hasta el siglo XVII, sin precisar año exacto, donde se comenzaba a formar una pequeña congregación alrededor de la antigua Hacienda de La Laja.

Pero no fue hasta el siglo XIX, en el año 1826 cuando su propietario de ese entonces, Don Pascual Peñaranda junto con otros propietarios de otras haciendas de la región y terratenientes, tuvieron la buena disposición de unirse y donar terrenos para así independizarse de la cabecera que era Silao, por lo que se hizo la solicitud al gobernador Don Manuel Gómez Linares, garantizándole la construcción de edificios públicos para que  la administración quedara asegurada.



Fue así, que el Congreso del Estado, mediante su legislatura emitió el decreto N° 159 el 29 de Abril de 1832, dando nacimiento oficial al pequeño pueblo. Las casas consistoriales se habían establecido desde el inicio, pero aunque la población aumentaba, no había progreso, quizá debido a los difíciles tiempos que atravesaba el sistema político del país.


Ya para 1855, con población en aumento y más necesidades que cubrir, se hace petición al gobernador Don Manuel Doblado de enviar fuerzas de seguridad permanentes para apaciguar a los bandidos que acechaban la zona, por lo que se vio en la necesidad de crear un ayuntamiento con autoridades constituidas, así como para que también se "emparejara" la demarcación civil con la eclesiástica. Dichas peticiones fueron aceptadas y otorgadas el día 8 de Junio de 1856 y cumplimentadas el día 24 de Junio del mismo año en presencia de los jefes políticos de Romita de Liceaga, Guanajuato, León de los Aldamas y jefes de partidos y autoridades eclesiásticas.



Pasadas las guerras de Reforma, y de revolución, quedó en la región un remanente de bandoleros que asolaban a los pobres ciudadanos, dejando grandes rastros de inseguridad, por lo que los romitenses buscaban que el pueblo se elevara al rango de Villa y así obtener beneficios de las fuerzas armadas del gobierno del Estado, y así, a los 84 años de su creación, el 28 de febrero de 1916, el pueblo de Romita es nombrado Villa por decreto legislativo, pero dado a que la revolución mexicana exterminó con muchos documentos, no se conoce el archivo de tal mandato.


En el año de 1970, en fecha de 20 de Junio, por decreto del Congreso del Estado, Romita de Liceaga es elevado al rango de Ciudad por las gestiones del presidente municipal, Jesús Flores Estrada. Contando con los servicios de infraestructura municipal: calles pavimentadas, red de agua y drenaje, banquetas, electrificación, servicios de correos, telégrafo y teléfono y con la construcción de un nuevo rastro municipal y del mercado Benito Juárez, con el beneplácito del Gobernador Manuel M. Moreno.